Es mi intención al escribir estas palabras que podamos abrir una instancia de diálogo e intercambio acerca de la nueva definición de Musicoterapia que ha presentado la Federación Mundial de Musicoterapia, que desde mi punto de vista es insuficiente e inadecuada.
Como ya manifesté en una columna anterior (Schapira Diego (2005) estoy convencido de que el trabajo individual y cotidiano de cada uno de los musicoterapeutas, en cualquier lugar del planeta, representa al trabajo de toda la comunidad de profesionales. Lo corroboro cada vez que me toca hablar con profesionales de otras disciplinas (psicólogos, terapistas ocupacionales, médicos, psicomotricistas, etc.) que están en contacto con algún musicoterapeuta, o con alguien que ha conocido el trabajo de algún colega. La modificación de la visión de nuestra profesión en el imaginario social la realizamos cada uno de los musicoterapeutas, de acuerdo con la rigurosidad y ética con que nos desempeñamos.